Por casualidad, ¿no habrá visto usted el Rainbow Warrior por Tailandia?

Seguramente no lo ha visto.  Yo le voy a explicar por qué, y también por qué habría sido mejor que lo hubiera visto por allí. Pero déjeme que antes, como navegante a vela desde hace muchos años, le cuente mi impresión sobre dicho objeto flotante. El Rainbow Warrior es un antiguo barco mercante, que se mueve con combustibles fósiles, es decir que contamina y emite CO2 como todo el mundo, pero que simula ser un velero. De hecho tiene un foque enrrollable y, me ha parecido ver, dos botavaras, aunque no he acertado a ver las velas. Un barco de vela debería tener mástil- o mástiles si fuera, por ejemplo, una goleta- pero en lugar de mástiles tiene una especie de grúas, más pensadas para izar pancartas que velas. También se parecen bastante a las estructuras que soportan los trapecios en los circos. Es decir, mi impresión es que está más orientado al espectáculo que a la navegación.

Pues bien, dicho barco acaba de realizar una turné de promoción del sistema de depósito de envases (SDDR) por las tres regiones españolas que están considerando su implantación: Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana, acompañado por las organizaciones que pretenden vender el sistema. Ni que decir tiene que todos los que promueven el SDDR, además de bastante gente de buena fe que creía que iba a otra cosa, han pasado por allí.

ximo en el RW

Promoción del SDDR en el puerto de Valencia a bordo del Rainbow Warrior. Responsables de Retorna y Greenpeace explican el sistema al presidente valenciano.

La excusa para este viaje de promoción ha sido el vertido de plásticos en el mar. De hecho, hasta alguna autoridad se ha manifestado contra el plástico en una artística performance, subido en una tabla de surf, que, como los aficionados (en mi caso al windsurf, cuyo material tiene una composición similar) sabemos, tiene un núcleo de resina de poliuretano recubierta de una capa resistente de poliéster. Para que no rozara con el suelo, la tabla estaba sobre una lámina de PVC. Detrás se había simulado una ola del océano, seguramente con polietileno, coloreado de azul, y en las manos tenía un cartel de PVC amarillo que (interpretado libremente) decía algo así como “acabemos con el plástico”. Mal comparado, es como si yo protestase de los combustibles fósiles bañándome en un jacuzzi de gasóleo.

El argumento utilizado es que vertemos al mar tanto plástico que en el año 2050 habrá en el mar más plástico que peces, pero la razón de fondo es una vez más apelar a nuestras emociones explicando que los vertidos de plástico en el mar se acabarían implantando el famoso SDDR, y que así evitaríamos que las botellas de bebidas se convirtieran en microplásticos, dañando así a los ecosistemas.

Buen intento, pero una vez más fallan los números. Anumerismo y Pseudociencia, los dos principios fundamentales que guían la actividad de buena parte de los activistas ambientales, nos hacen recordar un par de cosas importantes:

  • Por una parte el PET, material del que están fabricadas las botellas de bebidas de uso universal, y que teóricamente desaparecerían al poner en marcha el SDDR, según el informe del programa de medio ambiente de la ONU (PNUMA) es prácticamente inexistente, o al menos el de menor importancia, entre los microplásticos que se encuentran en los océanos.
  • Por otra parte, uno de los documentos clave sobre plásticos en el mar que sirve de base a la estrategia internacional para acabar con este problema es el informe “The new plastics economy. Rethinking the future of plastics” de la fundación Ellen McArthur. Estoy absolutamente convencido de que 999 de cada mil personas que hablan del problema de los plásticos en los océanos y citan este informe no lo han leído. Yo sí lo he hecho, y me gustaría recordar que -como siempre, para resolver un problema hay que cuantificarlo, digo yo – por favor, no nos hablen de ciencia que está en juego el futuro de nuestros nietos, dirán algunos- una de las conclusiones más importantes a la hora de cuantificar el problema es el hecho de que de todos los plásticos vertidos en el mar, el 2% proceden de la suma de Estados Unidos y Europa, el 82% de Asia y el 16% de otras regiones.

La verdad, no sé que espera el Rainbow Warrior para iniciar su periplo asiático y dejar de marearnos en Europa.

Animate a compartir este reconocimiento a la mujer en la ciencia

El 15 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 11 de febrero de cada año como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el fin de «promover la participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres y las niñas en la educación, […]

a través de Reto 11 de febrero: Visibilicemos a las Grandes Físicas — Los Mundos de Brana

El SDDR valenciano y una oportunidad de negocio: hágase aguador

Una de las más importantes contradicciones de la propuesta del hipotético SDDR valenciano es el tratamiento de los envases de agua. En la imagen pueden verse dos de los envases de agua más comunes: la botella pequeña, que la gente suele llevar por la calle a menudo, y la botella de 6,5 litros tan frecuente para el consumo en casa, sobre todo en Valencia. Todos sabemos que un envase pequeño sale más caro que uno grande, y de hecho este es un buen ejemplo; si ambos envases son de marca blanca (los de menor precio) y comprados en un supermercado, el litro de agua en el envase grande puede costar diez céntimos y en botella pequeña unos treinta. Hasta ahí, todo razonable. Pero ¿qué pasaría si se introdujera el nuevo sistema de recogida en la región?

img_3246

Muy sencillo: al comprar la botella pequeña habría que dejarse diez céntimos más en la tienda, y el funcionamiento del sistema se llevaría otros seis. Total: en lugar de 30 céntimos el litro , el sufrido valenciano tendría que pagar el litro de agua a 62 céntimos, un 102% más, casi lo mismo que le costaría la garrafa de 6,5 litros (que no tendría que pagar depósito porque no cabe en las máquinas que les quieren colocar a los sufridos valencianos a 25.000€ la unidad). Como no es probable que decidieran salir a pasear con una garrafa de 6,5 litros, le propongo hacerse aguador: montar un servicio ambulante de relleno y sacarle otros 50 céntimos de beneficio a cada garrafa. Si le parece absurdo, estudie a fondo el sistema que se quiere imponer y compare, por favor.

El revival de una encuesta dirigida de 2011 marca el comienzo de la nueva temporada de promoción del SDDR

Hace algunas semanas la asociación valenciana de consumidores AVACU ha decidido llevar a cabo una encuesta entre los consumidores para conocer el grado de conocimiento, las ventajas e inconvenientes y su opinión sobre la posible implantación del SDDR en esta comunidad autónoma. Una buena iniciativa de esta asociación valenciana, una encuesta viva, de 22 preguntas, y después de leerla atentamente llegamos a la conclusión de que representa un intento muy razonable y honesto de pulsar la opinión de los ciudadanos sobre un tema tan controvertido y que tanto ha dado que hablar en los últimos meses. Consiste en una serie de preguntas bastante equilibradas, sin tratar de dirigir al encuestado y planteando algunos de los temas con una apreciable objetividad.

El lector puede comprobar el contenido simplemente entrando en la página que la contiene: https://es.surveymonkey.com/r/AVACU_SDDR2

Este intento de conocer de buena fe la opinión de los valencianos ha debido hacer sonar todas las alarmas en la mesa de los promotores del SDDR, y de modo sorprendente la propaganda de estos mismos promotores en redes sociales nos está inundando en los últimos días de tweets que están tratando de condicionar a los encuestados, mediante la repetición de las conclusiones de una encuesta realizada en 2011, resultados que también es fácil repasar leyendo el informe de aquel estudio. Si ahora los ciudadanos saben poco del SDDR, sorprenden aún más las conclusiones de aquel estudio realizado cuando realmente casi nadie había oído hablar del sistema. Haciendo memoria sobre lo que se publicó en aquella ocasión hemos repasado las preguntas que se hicieron, y la forma en que se hicieron. Hasta yo mismo habría contestado y apoyado el sistema si me hubieran hecho aquellas preguntas en frío sin conocer nada del asunto. Lo mejor es que recordemos las preguntas y que el lector saque sus propias conclusiones.

En primer lugar se presenta el sistema como un método en funcionamiento satisfactorio en otros países que se quiere traer a España. Por supuesto no se indica en ningún sitio que es un sistema para recuperar algunos envases de algunas bebidas. Vean:

P9       A continuación vamos a referirnos a un sistema de tratamiento de envases de bebidas que ya existe en varios países y que también se quiere implantar en España. Se trata de un sistema en el que los consumidores pagan un depósito de 25 céntimos al comprar un envase que contenga bebidas. El dinero del depósito se recupera íntegramente al devolver el envase en cualquier comercio que venda bebidas y los comercios lo clasifican y lo entregan para su reciclado. ¿conocía usted aunque sólo fuera de oídas este sistema de recogida y tratamiento de los envases de bebidas?

Muy interesante es la siguiente pregunta, en la que se reflejan una serie de inconvenientes y ventajas que supuestamente se atribuyen al sistema. Es sin duda la quintaesencia del sesgo, y también mi preferida. No se pierdan la diferencia entre unos (P10) y y otras (P11):

P10     A continuación voy a ir mencionando una serie de inconvenientes que otras personas han señalado que tiene este sistema de recogida y tratamiento de los envases de bebidas. Dígame, por favor, en qué medida considera usted que es importante cada uno de esos inconvenientes del sistema, señalando una puntuación de 0 (nada importante) a 10 (muy importante)

  1. tener que pagar el depósito de unos céntimos para después recuperarlos si se devuelven los envases
  2. tener que almacenar los envases en casa hasta la devolución
  3.  tener que llevarlos a los puntos de venta

ieP11 A continuación voy a mencionar una serie de ventajas o beneficios que otras personas han señalado que tiene este sistema de recogida y tratamiento de envases de bebidas. En qué medida es importante de 0 (nada) a 10 (muy importante)

  1. reducir la cantidad de basura en general
  2. reducir las basuras en parques, calles, espacios públicos o en el campo o playas o el mar
  3. Ahorrar energía, materiales empleados en la v fabricación de envases
  4. reducir la cantidad de basuras que va a vertedero o se incinera
  5. concienciar y estimular a la gente para que se preocupe más por reciclar
  6. Creación de puestos de trabajo
  7. reducir las emisiones de CO2

En la siguiente pregunta se lleva al encuestado a creer que el SDDR es un sistema para envases reutilizables (que no es el caso). No se lo pierdan:

P 12    Dígame si está de acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones

Guardar y manejar los envases vacíos es antithigiénico

Reutilizar los envases de bebidas produce la sensación de que nos hemos empobrecido

Un sistema como éste nos acerca a sociedades más avanzadas en el respeto al medio ambiente

De aquí hay que valorar si las ventajas superan a los inconvenientes, los inconvenientes superan a las ventajas o tiene un peso similar. (recuerde lo que eran ventajas y lo que eran inconvenientes, por favor)

P13     Considerando las ventajas por una parte y los inconvenientes usted diría que las ventajas superan a los inconvenientes, los inconvenientes a las ventajas o son similares

P14     Si este nuevo sistema de tratamiento de los envases de bebidas se implantara en España lo adoptaría o colaboraría con él?

Es interesante la pregunta siguiente, sobre qué importe del depósito llevará a colaborar o ignorar el sistema.

P15     ¿Cual seria para usted el importe del depósito por el que le merecería la pena molestarse en devolver los envases y que no le resultaría excesivamente alto a la hora de pagarlo?

Las preguntas van desde 5 céntimos hasta más de 30, y los consumidores llegan a 16 céntimos. Es interesante recordar que el sistema se plantea originalmente con un depósito de 25 céntimos, pero ahora en Valencia se plantea como uno de diez céntimos. Esas diferencias no parecen preocupar a los vendedores del sistema.

Las tres siguientes preguntas tampoco tienen desperdicio: llevan de nuevo al encuestado a recordar sus innegables ventajas; con este planteamiento ¿se habría atrevido a contestar otra cosa?:

P 16    Dígame si este sistema de tratamiento de los envases de bebidas es mejor, igual o peor que el actual en los aspectos siguientes:

Contribución a mantener el entorno mas limpio

Ahorro de energía y materiales en la fabricación de envases

Concienciación y estímulo para que los ciudadanos se comprometan más con el reciclaje

y reutilización de los envases

Coste económico del tratameinto de envases

P 17    En general ¿qué valoración le merece el sistema actual de recogida y tratamiento de los envases de bebidas?

P 18    Y el nuevo sistema que se pretende implantar?

Por cierto, el informe completo está disponible en la red (ver debajo). Amigo lector, vistas las preguntas, espero que , como a mí, no le sorprendan las respuestas, que puede leer en la propaganda oficial. Juzgue usted mismo.

http://www.retorna.org/mm/files/InformeEncuestaSDDR.pdf

 

 

 

 

Que no nos engañen: la ONU no nos recomienda el SDDR

El documento recientemente dado a conocer por PNUMA sobre residuos plásticos en el mar* es, ante todo, un riguroso trabajo científico y una importante contribución al conocimiento de la situación de los residuos plásticos y en particular los microplásticos en los océanos. Una ocasión que los promotores del SDDR en la Comunidad Valenciana han aprovechado para afirmar que la ONU está a favor del SDDR, lo que a su vez constituye una ofensa a la inteligencia del ciudadano. Para empezar, porque el propio documento indica que el contenido no representa la posición ni la política del Programa Ambiental de las Naciones Unidas. En realidad, ni siquiera sería necesario este artículo para desmentir que la ONU respalde el sistema de que vamos a hablar, pero dado que el informe contiene una información muy detallada y abundante, y por respeto a la gran cantidad de profesionales, organismos y revisores que han intervenido en él,  me gustaría invitar al lector interesado en estos temas a que dedique un tiempo a su estudio.

Las alegaciones formuladas por los promotores del sistema, en este caso, tienen un patrón bien definido: se cita un trabajo respetable, y se le atribuye un contenido que no tiene, en la esperanza de que nadie acuda a la fuente original; práctica habitual – y de sobra conocida entre la comunidad científica – de organizaciones que basan su posicionamiento público en postulados pseudocientíficos.

Un informe tan extenso ni se puede resumir en cuatro párrafos, ni lo pretendemos, pero me gustaría resaltar que la situación que refleja el estudio tiene que ver en su mayor parte con regiones en vías de desarrollo, donde aún no hay sistemas de gestión, de alcance general, de todo tipo de residuos y específicamente de envases ligeros como los que entrarían en un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). Según este documento China, Indonesia, Filipinas, Sri Lanka y Vietnam representarían más del 50% de los plásticos incorrectamente gestionados, y entre los cincuenta peores lugares de vertido incontrolado no se encontraría ninguno de Europa Occidental ni Estados Unidos. Reconociendo que hay toda una serie de riesgos por valorar, el estudio también recuerda que no existe una relación probada mediante análisis de riesgo entre los microplásticos y la salud humana.

Los 15 mensajes clave de este documento ponen el acento, en primer lugar, en la necesidad de medir adecuadamente el origen de dichos materiales, pero sobre todo en la necesidad de gestionar adecuadamente los residuos empezando por implantar sistemas de limpieza y contenerización, sin dejar de lado aspectos como la educación. Según el mismo informe, si en China el 75% del plástico se gestiona incorrectamente, en la  Europa de los 27 + Noruega esa cifra es inferior al 2%. De los objetos visibles flotantes, la media de distintas observaciones en todos los océanos, el 70% en peso correspondía a objetos relacionados con la pesca, 8% a objetos relacionados con el almacenamiento del pescado-cajas sobre todo-, 15% otros recipientes  y 4,9% botellas de todo tipo. Entre los plásticos encontrados en el ambiente marino, según el mismo documento, prácticamente no se encuentra el único plástico que entraría en el SDDR si se implantara en España. En otras partes del documento también se refleja que estudios realizados en Alemania, Dinamarca y Noruega reflejan que la principal fuente de microplásticos en Europa  es el polvo de los neumáticos. Sirva esto para recordar que, siendo un problema muy importante, la relación entre el problema ambiental de los microplásticos y los envases de bebidas es absolutamente marginal.

Por lo que respecta al SDDR, sistema que efectivamente menciona el documento, cuando describe con carácter general cómo pasar a la acción hacia esa Economía Circular lo incluye en un conjunto de posibilidades entre las que se encuentran, además la recuperación de energía, la reducción del consumo, la utilización del Principio de Precaución, la mejora de la gobernabilidad, la participación de los interesados, las asociaciones público-privadas, la responsabilidad ampliada del productor, el análisis del ciclo de vida y muchas otras herramientas.

También recuerda que, si se considera necesario actuar, las medidas deben ser proporcionales al nivel de protección elegido; no discriminatorias en su aplicación; coherentes con medidas similares ya adoptadas y basadas en un examen de los beneficios y costes de la acción o falta de acción incluyendo, cuando sea apropiado y factible, una valoración rigurosa de la relación coste económico / beneficio. Circunstancias que ni de lejos se dan en la propuesta que está circulando por la Comunidad Valenciana

Entrando algo más a analizar las menciones al SDDR, hay tres ejemplos en función de la escala: Ecuador (nacional), California (sub-nacional) y una escuela de Australia. Los tres ejemplos mencionados representan ámbitos geográficos en los que no hay implantado un sistema global, generalizado y bien asentado que permita el reciclado de todos los envases domésticos (como sucede en España y en particular en la Comunidad Valenciana).

Puede que el SDDR se considere una medida efectiva para luchar contra el littering marino producido por los envases de bebidas en un lugar donde no haya ningún mecanismo de gestión de envases debidamente implantado para tal fin. En tal caso, implantar un sistema que obligue al ciudadano a participar mediante el cobro de una fianza puede ser algo que evite que los envases sometidos a dicho sistema lleguen al mar, sin introducir distorsiones en otros flujos de recuperación de residuos puesto que no los hay. Lo que está muy claro es que si sólo se recuperan un par de envases de bebidas y para el resto no hay sistemas de recuperación en funcionamiento, el problema general de cualquier tipo de residuos en el mar será considerablemente mayor.

Por otra parte, si existe un programa de reciclado público-privado, autorizado e impulsado durante lustros por la administración, que impulsa medidas de prevención y fomenta la educación ambiental y la sensibilización, que garantiza el acceso de toda la población al reciclado de todos los envases, hay que estudiar muy bien los efectos que puede producir en él la introducción de un sistema obligatorio como el SDDR. No en vano la Corte de Justicia de la UE ya se pronunció sobre la imposición obligatoria de SDDR diciendo que, debido a sus graves y variadas consecuencias, el estado miembro que desee imponerlo debe justificar estrictamente su necesidad, idoneidad y proporcionalidad.

En resumen, ni la ONU habla, ni mucho menos propone, que el SDDR sea la solución en países de nuestro entorno.

*Marine plastic debris and microplastics – Global lessons and research to inspire action and guide policy change. United Nations Environment Programme, Nairobi. (Documento realizado con la contribución financiera del gobierno de Noruega).

©United Nations Environment Programme. http://bit.ly/25aWCmE

 

¿Añoras volver a retornar los envases? Reconócelo, nunca devolviste uno.

Seamos serios: la mayor parte de los que añoran volver a devolver los envases nunca devolvieron uno en una tienda -es ley de vida- y los que más vociferan sobre el asunto, les guste o no, no habían nacido cuando se devolvía el casco. Así que me gustaría hacer un mini recorrido histórico de cómo evolucionó lo de retornar los envases en la tienda. Por ley de vida puedo asegurar que yo sí lo hice.

Allá por los años cincuenta del siglo XX, prácticamente la única bebida envasada que se consumía en el hogar era el vino que, por supuesto, las bodegas que tenían una reputación que mantener nunca vendieron en envase reutilizable; no obstante la mayor parte de las familias lo compraban en la bodega a granel: iban con su botella, la llenaban y una vez terminado la lavaban para ir a buscar más vino.

Los más pudientes se permitían tener en casa agua mineral, pero los pocos que consumían agua embotellada en casa tenían también servicio, que se ocupaba de traerla y después devolver el casco. Prácticamente la única bebida comercial envasada que se consumía en el hogar  en envase reutilizable de manera regular era la leche, que también repartían – y recogían posteriormente, al igual que el yogur – las compañías distribuidoras. El yogur – el único tipo que había, y que había que consumir rápidamente- se distribuía en uno de los más icónicos envases reutilizables: el famoso tarro de loza tapado con papel de celofán y sellado con una gomita que encajaba en una hendidura superior, como puede verse en la figura. tarro de yogur Poch 1953

pok

Anuncio y tarro de loza de yogur de 1953

Ese “reparto diario a domicilio, con su pedido de leche” es ni más ni menos tal como se distribuyen hoy día las bebidas en envase reutilizable en la  hostelería. ¡Qué tiempos, año 1953, en el que la esperanza de vida al nacer de los hombres en España era de 61 años, y la de las mujeres de 65!

De todas formas la leche se compraba preferentemente a granel, con una lechera (había que hervirla al llegar a casa, ya que no solía tener condiciones sanitarias de fiar) .

Tampoco había refrescos (el más popular de todos tuvo que esperar a que se levantara el embargo posterior a la guerra civil para llegar a España), por lo que prácticamente el único refresco disponible era la gaseosa, a la que llamábamos limón. Ese limón no se llevaba a casa, sino que se consumía en bares o merenderos, y además se servía en botellas de cava recuperadas. En cada pueblo había una fábrica de gaseosa, y, como sabe cualquier aficionado al estudio del análisis del ciclo de vida de productos, aquella opción de envasado (muchos viajes cortos)  era la más adecuada en ese contexto.

Posteriormente llegó la marca más famosa -el nombre por el que se sigue llamando a cualquier gaseosa- con su botella de tapón de porcelana, clip y goma, que supuso una auténtica revolución. El depósito que se pagaba sobre el casco valía unas seis veces el importe del producto, y la rotura de una de aquellas botellas (como se por experiencia) podía considerarse un drama merecedor de quedarse sin salir un par de semanas. También era raro consumir cerveza en casa, por lo que la cerveza de barril era absolutamente hegemónica.

Más adelante apareció la distribución moderna y pudimos tener en casa variedad de productos, incluso al principio había también la opción de llevarse algunas bebidas a casa en envase reutilizable, que hacía un suplicio tener que llevar de vuelta al supermercado una cantidad tan grande de pesados envases; nos pusimos a reciclarlos y se acabó la historia.

Así que sería interesante, al ver cuánta gente añora épocas que no vivió, si los que echan de menos devolver el casco quieren volver a la época del embargo, la de la lechera para luego hervir la leche en casa, la epoca en que los productos disponibles eran el yogur de loza – un sólo sabor, por supuesto- o la leche de corta duración, porque algunas décadas más tarde yo prefiero envases seguros y reciclables en destino, del tamaño adecuado y con la variedad de tipos y sabores adecuada a mi necesidad de consumo, que me garanticen la seguridad alimentaria y trazabilidad del producto, respaldada por la responsabilidad del envasador que lo produce.

Ahora resulta que, en Alemania, los envases no se reciclan

La semana que termina nos ha traído noticias muy interesantes, que debemos agradecer al gobierno de la comunidad autónoma valenciana que ha traído de visita al líder de la más poderosa organización verde alemana para ilustrarnos sobre cómo debemos reciclar algunos de nuestros envases de bebidas. Cada vez que este gurú se pronuncia sobre el tema lo sigo con especial interés, por los motivos ampliamente descritos en el post anterior.

Si han visto mi perfil en este blog habrán comprobado que me defino preocupado por el anumerismo, que es algo así como la incapacidad para entender lo que nos dicen los números. Eso ocurre cuando alguien no entiende la diferencia, por ejemplo,  entre seis mil toneladas y seis mil trillones de toneladas, que, por cierto, es la masa de la tierra.

Pues la primera manifestación de anumerismo la da el citado líder y fundador de la plataforma europea Reloop, que promueve el SDDR, cuando afirma que con  el sistema de retorno se puede recuperar el 99,9% de los envases que incluye, gracias a que el ciudadano haría todo lo que esté en su mano por recuperar diez céntimos.

En Alemania se pagan 25 céntimos, no 10, y no se sabe cuántos envases recupera el sistema, porque es absolutamente opaco: ni da resultados ni cuentas, que por otra parte son públicas y fácilmente obtenibles, por ejemplo, en los sistemas equivalentes de Dinamarca o Noruega.

Si apelamos a la racionalidad y el método científico, algo generalmente ausente en los planteamientos verdes, no hace falta un título para saber que un sistema que depende de la buena voluntad del ciudadano (aunque lleve aparejado recuperar 25ç) y que impide devolver un envase dañado, porque haya perdido la etiqueta o no se lea bien el código de barras, nunca puede alcanzar un grado de devolución el 99,9%.

Lo digo de primera mano porque en una visita a una planta de selección alemana de cuyo nombre no debo acordarme, donde no debería haber latas de bebidas (ya que se recuperarían todas gracias al sistema de depósito) aquéllas -evidentemente procedentes de consumidores que no habían recuperado su dinero- eran los únicos envases metálicos que logré identificar en las balas, y les puedo asegurar que en todas y cada una de las balas había latas de bebidas, de una de las fracciones metálicas, de las que no seguiré hablando por prudencia.

Pero esa no fue la mayor sorpresa. Según la prensa presente en la sesión, el mismo líder afirma -mejor lo copio tal cual:

Por el contrario, con el antiguo sistema del ‘punto verde’, tan solo se recolecta entre el 64 y el 70%, si bien los residuos en perfecto estado se reducen al 43%. El 18% se incinera para energía y la tasa de reciclaje desciende hasta el 25-31% y eso «siendo bastante optimistas»

Esto sólo bastaría para quedarse sin habla. Resulta que llevamos veinte años siguiendo los pasos de Alemania y sólo se recicla el 31% de los envases, menos de la mitad que en España.

Lo que no aclaró el susodicho líder es, si la situación es tan delicada,  por qué el SDDR alemán sólo afecta la 2,7% de los envases que se consumen y no se extiende a todos los envases para paliar esa crítica situación. Estoy ansioso por saber la reacción de la prensa y autoridades alemanas cuando lo sepan.

 

El abandono de residuos, mejor ilustrarlo con photoshop

En marzo de 2006, por tanto hace ya más de diez años, oí por primera vez hablar del SDDR en una jornada en Barcelona y, casualmente hoy, el ponente de aquella jornada y líder de una de las más importantes organizaciones verdes alemanas, Jürgen Resch, ha presentado el SDDR en Valencia. En aquella ocasión lo que más me sorprendió fue que, para ilustrar las ventajas del SDDR, una organización tan potente y conocida como Deutsche Umwelthilfe tuviera la desfachatez, en una jornada internacional, de utilizar fotos trucadas, lo que yo suelo llamar un bodegón. Con el tiempo he visto que es práctica habitual de algunas organizaciones verdes, pero en aquel momento me impactó.

Hace mucho que vengo diciendo que para vender 30.000 máquinas que recogerían una parte de los envases, en concreto latas de bebidas y botellas de PET, muchas organizaciones nos están intentado convencer de que esos dos tipos de envases son el principal problema ambiental que tenemos en nuestro país. También decía en una entrada anterior que si no hubiera envases, para reforzar el mensaje se podían pintar como habían hecho en Alemania hace diez años. Algún tiempo después volví a ver al mismo gurú, cuando a finales de 2010 se presentó en Madrid la organización Retorna, constituida para intentar vender el SDDR en España por la empresa que fabrica los equipos para su funcionamiento.

No me ha costado mucho rescatar aquella presentación, y repasar cómo se presentaba la historia. En la primera diapositiva se presentaba un aspecto desolador, cielo gris, con el césped de la céntrica Alexander Platz, en Berlin, lleno de latas de bebidas. Se suponía que eso era diez días antes de introducir el SDDR. Debajo está la imagen famosa.

Alexanderplatz1

En la diapositiva siguiente se mostraba un césped impoluto, y de paso un cielo mucho más azul, supuestamente diez días después de implantar el SDDR. Ni latas, ni nada.

No más emoción, amigo lector: como habrá adivinado se trataba de la misma foto trucada con photoshop. Se había maquillado la escena, aclarado el color del cielo y quitado unos andamios, pero no se borraron los coches aparcados ni el autobús que pasaba por detrás. Aquí la tiene:Alexanderplatz2

Así es como nos intentan vender una vez tras otra las ventajas ambientales del famoso SDDR, Seguro que veremos manifestaciones artísticas mucho más creativas todavía.

Los instrumentadores de basura erran el tiro (una vez más)

Hace pocos días se ha realizado en Portinax (Ibiza) una importante actividad pilotada por su Asociación de Vecinos y Fiestas, para volver a denunciar el comportamiento incívico de los que abandonan todo tipo de objetos y residuos en parajes naturales, bosques, playas, etc. Este es un problema muy grave, del que la Sociedad ha tomado conciencia hace mucho tiempo, y las jornadas de recogida, que se van realizando cada vez en más lugares del mundo civilizado, de lo que es un excelente ejemplo la Jornada Europea de Limpieza de espacios públicos “Let’s clean up Europe!” tienen un importantísimo papel para despertar la conciencia ambiental de la población. En el caso concreto de Portinax, hace unos tres años se realizó otra acción parecida de recogida que tuvo también mucha repercusión. Refiriéndonos a esta última recogida, esto es lo que decía el presidente de la actual Comisión de Fiestas de la localidad, Vicente Torres tras depositar algunos de los residuos en los contenedores habilitados:  “Hemos retirado neumáticos, cables de todo tipo, colchones, un somier e incluso tres motos; además de esos desechos, también localizaron envases, sobre todo de cristal; sillas, carritos de bebé e incluso varios cabeceros de madera” 

Más o menos en las mismas fechas, en la ría de Vigo, un artículo de Antón Lois en relación con el paraje incomparable de las Islas Cíes llama la atención sobre el abandono indiscriminado de residuos, en este caso volcado sobre los envases de plástico flotando en la ría. Incluso ilustra su artículo con un bonito bodegón – al parecer organizado por Amigos de la Tierra- donde se simula que una serie de envases salen de los árboles o arbustos cuales florecillas de colores.

El artículo aprovecha la ocasión para abogar por la desaparición del agua embotellada, por innecesaria, apelando a la calidad del agua del grifo. Otra de las batallas que una vez tras otra se reflejan en los medios, y que como veremos nada tiene que ver con el problema que se quiere denunciar.

Así que al rebufo de estas dos noticias, se me ha ocurrido inventar un nuevo término, que espero le guste al lector: Instrumentador de Basura: dícese de aquél (o aquéllos) que instrumentalizan el problema del abandono indiscriminado de residuos para arrimar el ascua a su sardina o negocio. El lector que me conoce sabe que voy a hablar otra vez del SDDR y sus promotores, pero antes voy a hablar de las botellas de agua. La imagen que ilustra el artículo, fotografía de Gustavo Rivas,  no cabe duda de que es una composición artística interesante, realizada, se supone, con los envases encontrados en la ría (probablemente y por el aspecto de algunos de los objetos más bien se habrán encontrado en la playa que en el mar.

No es fácil identificar todos estos envases, muchos de ellos bastante deteriorados, pero aún así me he molestado en contarlos, estimo que con una precisión de alrededor del 10% ya que algunos son inidentificables. Esto es lo que me da mi cuenta: 50 envases de productos de limpieza, 3 de disolventes, 3 de agua, 1 de zumo y 4 de refresco.

plastico en los arboles

Es decir, que el problema de abandono indiscriminado de envases de plástico que se denuncia no tiene, o poco tiene, que ver con el consumo de agua embotellada. Por otra parte el contenido de la mayor parte de los envases podría haber sido tóxico, con lo que si hubo un problema ambiental tal vez no habría que buscarlo, en esta ocasión, en el continente, digo yo. Entonces, ¿qué tiene de interesante este artículo y esta imagen? que se presenta por los instrumentadores de basura como una de las razones que hacen necesario implantar un SDDR. Pero, como saben, el 90% de los envases que aparecen en el montaje no entrarían en un SDDR. Normal.

Ahora podemos volver brevemente a la recogida de Portinax. Ya he reflejado lo que comentó en presidente de la asociación de vecinos sobre los resultados de la recogida, pero también he podido obtener una de las imágenes que ilustraron en la prensa el resultado de la acción, esta vez debida a V.Marí de Diario de Ibiza.

jornada-limpieza-portinatx-1_g

A mi juicio, esta vez la imagen sí es coherente con el texto, ya que el presidenta hablaba , entre otros hallazgos , de gran cantidad de cables. También citaba aunque no de modo muy destacado la presencia de envases de cristal, pero no de otro tipo. No se qué tal les suena la interpretación de los instrumentadores de basura de los resultados de la acción : “Lo que más sorprendió a los participantes fue la cantidad de latas vacías y litronas que encontraron en el bosque”. Los promotores del SDDR llevan cinco años demostrando el sistema, pero todavía sus máquinas no han aceptado ninguna litrona. Ah, por cierto, en lo que reflejan los medios nadie firma haber visto una lata, aunque seguro que algunas se habrían despistado del contenedor amarillo.

Algo muy parecido se ha reflejado en una nueva recogida de residuos abandonados en el río Segura, donde el botín esta vez fue de 300 kg. Las imágenes que ilustran la información muestran, entre otros residuos una gran cantidad de envases de productos de limpieza y garrafas de agua de cinco litros (tampoco ninguna lata esta vez). Huelga decir que todos esos envases no entrarían en un sistema de depósito, los primeros porque el sistema está orientado a bebidas y la segundas porque las máquinas que fabrican los patrocinadores de envases-segura2

la campaña ahora centrada en el littering o vertido incontrolado no sirven para recoger garrafas de ese tamaño. Los propios organizadores lo explican en un vídeo*: muchas botellas de lejía (que no entran en el SDDR).  Me temo que van a tener que pintar los envases que no están, como hacen sus colegas los ecologistas alemanes. ¡Vaya! no tenía que haber dado ninguna idea.

Otro ejemplo más de cómo el SDDR podría solucionar el problema de los envases abandonados lo hemos visto recientemente en las páginas habituales, y se refiere a los restos típicos de botellón. Esta vez el bodegón lo muestra, curiosamente,  una asociación de educadores ambientales. Ni los vasos de vidrio, ni los de plástico, ni las bolsas de supermercado y mucho menos las de hielo , elementos típicos del botellón, entrarían en el SDDR, ¡ pero milagrosamente el SDDR acabaría con este nuevo abandono de envases !

botellon

No se crean que los instrumentadores sólo actúan en España: hace pocos días el ex primer ministro del estado de Victoria, en Australia Denis Naphtine, componía otro bonito bodegón rodeado de botellas y latas para reclamar el SDDR en esa región como solución al vertido incontrolado. Como no nos parece que eso sea casualidad, entramos a analizar los datos de las organizaciones que, también allí, llevan a cabo la esforzada y meritoria labor de limpiar los espacios naturales. No creo que les sorprendan los números que les voy a trasladar: aproximadamente el 2% de los residuos recogidos eran envases de bebidas que irían al SDDR. Los datos los pueden comprobar en el Melbourne Leader de hace tres días.

Entonces, qué tienen en común el estado de Victoria en Australia y el Estado español, dos territorios que no podían estar más separados, geográficamente hablando? Muy sencillo: son dos de las regiones en las que se pretenden vender más máquinas de recogida de envases usados para el SDDR en los dos próximos años.

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.900 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 32 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.