Ahora resulta que, en Alemania, los envases no se reciclan

La semana que termina nos ha traído noticias muy interesantes, que debemos agradecer al gobierno de la comunidad autónoma valenciana que ha traído de visita al líder de la más poderosa organización verde alemana para ilustrarnos sobre cómo debemos reciclar algunos de nuestros envases de bebidas. Cada vez que este gurú se pronuncia sobre el tema lo sigo con especial interés, por los motivos ampliamente descritos en el post anterior.

Si han visto mi perfil en este blog habrán comprobado que me defino preocupado por el anumerismo, que es algo así como la incapacidad para entender lo que nos dicen los números. Eso ocurre cuando alguien no entiende la diferencia, por ejemplo,  entre seis mil toneladas y seis mil trillones de toneladas, que, por cierto, es la masa de la tierra.

Pues la primera manifestación de anumerismo la da el citado líder y fundador de la plataforma europea Reloop, que promueve el SDDR, cuando afirma que con  el sistema de retorno se puede recuperar el 99,9% de los envases que incluye, gracias a que el ciudadano haría todo lo que esté en su mano por recuperar diez céntimos.

En Alemania se pagan 25 céntimos, no 10, y no se sabe cuántos envases recupera el sistema, porque es absolutamente opaco: ni da resultados ni cuentas, que por otra parte son públicas y fácilmente obtenibles, por ejemplo, en los sistemas equivalentes de Dinamarca o Noruega.

Si apelamos a la racionalidad y el método científico, algo generalmente ausente en los planteamientos verdes, no hace falta un título para saber que un sistema que depende de la buena voluntad del ciudadano (aunque lleve aparejado recuperar 25ç) y que impide devolver un envase dañado, porque haya perdido la etiqueta o no se lea bien el código de barras, nunca puede alcanzar un grado de devolución el 99,9%.

Lo digo de primera mano porque en una visita a una planta de selección alemana de cuyo nombre no debo acordarme, donde no debería haber latas de bebidas (ya que se recuperarían todas gracias al sistema de depósito) aquéllas -evidentemente procedentes de consumidores que no habían recuperado su dinero- eran los únicos envases metálicos que logré identificar en las balas, y les puedo asegurar que en todas y cada una de las balas había latas de bebidas, de una de las fracciones metálicas, de las que no seguiré hablando por prudencia.

Pero esa no fue la mayor sorpresa. Según la prensa presente en la sesión, el mismo líder afirma -mejor lo copio tal cual:

Por el contrario, con el antiguo sistema del ‘punto verde’, tan solo se recolecta entre el 64 y el 70%, si bien los residuos en perfecto estado se reducen al 43%. El 18% se incinera para energía y la tasa de reciclaje desciende hasta el 25-31% y eso «siendo bastante optimistas»

Esto sólo bastaría para quedarse sin habla. Resulta que llevamos veinte años siguiendo los pasos de Alemania y sólo se recicla el 31% de los envases, menos de la mitad que en España.

Lo que no aclaró el susodicho líder es, si la situación es tan delicada,  por qué el SDDR alemán sólo afecta la 2,7% de los envases que se consumen y no se extiende a todos los envases para paliar esa crítica situación. Estoy ansioso por saber la reacción de la prensa y autoridades alemanas cuando lo sepan.

 

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