Mirando al Norte con reverencia: una reflexión sobre la sopa de cifras de residuos de Eurostat

Para empezar, que nadie piense que tengo algo contra los países del Norte. Antes bien, como físico profeso una admiración profunda por los países que nos dieron a Bohr, Einstein o Planck, y en general por cualquier país avanzado en ciencia y tecnología. Hace unos días, de hecho, en el debate ente partidos y organizaciones ambientales con motivo de las próximas elecciones al Parlamento Europeo organizado por la asociación de periodistas de información ambiental, casi se me saltan las lágrimas, al oír a la representante de un partido reafirmar su oposición absoluta a la incineración de residuos, al recordar que Copenhague, una de mis ciudades favoritas, donde se incinera el 75% de los residuos, ha sido declarada la segunda ciudad más verde del mundo.

Una vez aclarado que no tengo nada contra nuestros vecinos -lejanos- del Norte, ya puedo entrar en materia.

La publicación hace pocas semanas de las estadísticas más recientes de Eurostat, y dos artículos recientes muy acertados, uno  de Carlos Martínez “Eurostat y el dilema de Pericles” y otro de Oscar Martín en la Vanguardia titulado “Cuando la letra pequeña sí es importante”   http://t.co/3oJLlTdkkh   empiezan a ayudar -salir del armario diría yo- a perder el pudor para denunciar la desfachatez con la que los países más avanzados en Europa siguen manteniendo su fachada verde, aplaudidos hasta con las orejas por ecologistas que nos los restriegan como ejemplo en cualquier asunto que tenga que ver con residuos, mientras, ignorando los enormes esfuerzos realizados durante un montón de años por países avanzados como el nuestro, eso sí del Sur, seguimos cargando injustificadamente con el sambenito de que sólo sabemos “usar y tirar”.

La cosa empieza a ser escandalosa, sobre todo porque refleja una desidia europea a la hora de conocer a fondo sus propios datos. ¿Cómo va la UE a desarrollar una política eficaz de residuos si no le preocupan ni la ausencia de protocolos de medida ni los errores de su propia información?

A esta consideración se añade algo todavía más grave: el desconocimiento técnico de cómo funcionan los flujos de materias primas secundarias, un mercado existente mucho antes incluso de que los más listos empezaran a hablar de reciclaje.

Por una parte tenemos a los últimos países en entrar en la UE, países del Este de Europa: según esos datos, allí el 100% de los residuos va a vertedero. Pero estos países poco a poco van acercándosenos, entre otras cosas, adoptando nuestros hábitos de consumo. Entre las materias primas más cercanas, las que se utilizan para los envases domésticos, hay muchos materiales valiosos, como algunos plásticos, el cartón o el metal, que sin duda se reciclan allí en una elevada proporción aunque no salgan en los papeles. Si hay algún lugar donde lo que vale dinero no va a la basura es en los países que adoptan hábitos modernos de consumo pero donde el nivel económico medio aún es inferior al nuestro.

En otros continentes han sido algo más listos que en el nuestro al echar las cuentas, me temo, y gracias a ello podemos saber que en Brasil, Mexico o India más del 95% de las latas de bebidas se reciclan por su valor económico sin necesidad de ningún sistema de gestión ni público ni privado. No conozco números del papel-cartón o de los plásticos de más valor, pero seguro que ocurre prácticamente lo mismo. ¿No sería esta simple reflexión suficiente para pedir que empecemos a contar qué es lo que verdaderamente ocurre con los residuos? O, dicho de otra manera ¿Que un material sea suficientemente valioso como para que se recicle espontáneamente no es argumento suficiente para que se contabilice su reciclado?

Por otra parte está Alemania, la luz de occidente en materia medioambiental. Según esa misma estadística, la cantidad de residuos que va a vertedero es cero. Si es necesario tómese unos minutos para que se le vuelva a encajar la mandíbula antes de seguir leyendo.

En Alemania se incineran casi veinte millones de toneladas de residuos municipales, unas diez veces más que en España. Ya sabemos que las incineradoras modernas son muy eficaces; por una parte prácticamente todo el metal que pasa por los hornos se recupera – por eso tienen una tasa de reciclado de envases de acero de casi el 95% (sólo el 0,3% de esos envases se recupera mediante sddr) y el alumino se va acercando con cerca del 80% (casi 1 de cada 10kg con sddr) y buena parte del residuo no metálico tiene aplicación como árido. Con un consumo de 16 millones de toneladas de materiales de envase, digo yo, algo habrá tenido que ir a vertedero. Según wasteconsult.de hay unos 7 millones de toneladas que van a vertedero actualmente en ese país, que por otra parte ha venido importando residuos (unos 7 millones de toneladas según la agencia federal de medio ambiente en 2012) muchas de ellas sin duda para reciclar, pero no pocas también con ese destino final.

Un repaso al modo de vida de los países avanzados muestra que no hay grandes diferencias en los hábitos de consumo. Alemania tiene el doble de habitantes que nosotros y consume el doble de materiales de envase. La distribución de ese consumo podrá ser distinta -menos envases de jamón serrano y más de salchichas, peor para ellos- pero las grandes cifras no varían mucho. Los alemanes podrán romper más o menos platos y vasos que nosotros, pero romperán platos y vasos. Podrán fumar más o menos, pero fuman, y sus cigarrillos también dejarán colillas. Podrán mascar más o menos chicle, pero sus chicles también dejan pegotes en las calles, y los papelillos del chicle o las patatas fritas -esos residuos de envase invisibles para los verdes- también volarán como aquí si el usuario no tiene suficiente cuidado. Ya sabemos que incineran diez veces más residuos, pero de verdad no va nada a vertedero? No cabe duda de que hay diferencia en cómo se mide el destino de los residuos. También es importante qué se recicla y qué se incinera en Europa. Por ejemplo en España reciclamos el plástico film, pero en otros países va directamente a valorización energética. ¿quién hace aquí el mayor esfuerzo? Hace menos de un año vi una planta “state of the art” en uno de los países avanzados del Norte, cuya fracción de un determinado material reciclado no sería aceptable en la peor de las plantas de separación españolas. ¿Se contabiliza igual el reciclado? ¿Se cuenta lo que se recoge, lo que se separa, lo que se reutiliza como materia prima?

El reciclado es una actividad económica, las materias primas recuperadas tienen unos precios bastante uniformes en función de la composición y tipo de material…..¿A cuánto se paga el material separado? ¿podríamos empezar por ahí?

Tal vez en lugar de machacarnos la cabeza con si somos o no capaces de cumplir los objetivos de reciclado 2020, deberíamos pedirles a los candidatos españoles que están a punto de incorporarse al Parlamento Europeo que trabajen también para conseguir que en toda Europa se mida y contabilice lo mismo en materia de residuos, con los mismos procedimientos, tanto de muestreo como de inspección y de medida, no vaya a ser que nos salgamos, y no precisamente por debajo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s