Una discusión útil: recursos, materiales, metales y contenido reciclado

Con el mismo aplomo, unas veces se atribuyen propiedades virtuosas a productos que contienen “material reciclado” y otras se afirma que un producto no es de mucha calidad porque está hecho con “material reciclado”. No sólo lo hacen los medios, lo hacemos todos de vez en cuando.

Una vez agotada la vida útil de un producto, es bueno que se pueda reutilizar el material que se emplea para fabricarlo, aunque no siempre es posible, con el material reciclado obtenido de un producto, volver a fabricar el mismo. Voy a tratar de explicar por qué identificar una cosa como buena y otra como mala o viceversa no tiene mucho sentido en el debate sobre sostenibilidad que nos traemos entre manos.

En este proceso, que empieza a menudo en lo más profundo de la tierra y termina no se sabe bien dónde, hay una cierta confusión sobre lo que es un recurso, un material o un producto, así que voy a empezar por hablar de recursos.

Los recursos son sustancias que nos proporciona la naturaleza, entre otros fines, para fabricar cosas. Los árboles u otras plantas, el crudo o los minerales son recursos. El agua es un recurso, aunque con ella sola no se fabrican objetos, pero muchos materiales contienen agua como parte de su composición y sobre todo precisan de agua para su fabricación.

Los materiales son sustancias que se obtienen de los recursos. La madera, el acero, el vidrio o el policarbonato son materiales. Y los productos son cosas que tienen una determinada utilidad y que se fabrican con esos materiales, como una caja de galletas de cartón o un cigueñal de acero para un automóvil.

Más o menos,  los recursos pueden ser

– renovables (como los bosques, que se pueden talar pero pueden volver a crecer)

– fósiles, como el petróleo, que se obtiene de la tierra y se convierte en materiales o energía, y no se vuelve a formar (al menos en periodos del orden de lo que dura  la vida humana, para entendernos).

– permanentes. Se trata de elementos (o combinaciones de elementos) químicos que conservan su carácter aunque se procesen y transformen para fabricar cosas. También se llaman recursos minerales; aquí nos encontraríamos con todos los elementos metálicos, generalmente átomos como el aluminio, el cobre o el hierro, y agrupaciones de metales y otros átomos como el silicio, el oxígeno o el azufre, cuya expresión más visible son las rocas, formadas por óxidos, silicatos y otras combinaciones.

Si nos preguntamos qué tipo de recursos se emplean para obtener materiales, la respuesta es sencilla: todos. ¿y para obtener productos de estos materiales? pues la misma: todos.

La diferencia entre un producto obtenido a partir de un recurso renovable y de uno permanente reside en que, para que el proceso sea sostenible, en el primer caso hay que prestar más atención a la gestión del recurso (por ejemplo asegurando que se plantan tantos árboles como se cortan para fabricar el papel) mientras que, si el recurso es permanente, el énfasis hay que hacerlo en que, una vez convertido el recurso en material, éste se conserve en el ciclo productivo mediante su reciclado.

También hay otra diferencia: si un material procede de un recurso renovable o fósil, durante la vida del producto se producen cambios en sus propiedades, por ejemplo su resistencia, que hacen que al reciclarlo se fabriquen, en general, productos con propiedades distintas, mientras que si el recurso es permanente, como el vidrio o el metal, se puede volver a fabricar el mismo producto con las mismas propiedades. Esto no es ni mejor ni peor: es, simplemente, distinto.

Por eso es interesante describir cuál es, en el caso concreto del metal (probablemente con algún matiz técnico se podría decir lo mismo del vidrio), el criterio sobre “contenido de metal reciclado”.

En un producto metálico, las propiedades del material dependen de dos características: la composición química y el proceso termomecánico seguido para su fabricación. Quizá es más sencillo explicar el primer concepto: es simplemente el tipo de metales que contiene (los materiales metálicos industriales son en realidad aleaciones de varios metales) y en qué proporción.

El segundo consiste en la sucesión de procesos de calentamiento, enfriamiento y deformación a que se ha sometido el metal durante la fabricación del producto, por ejemplo un perfil de ventana que se obtiene extruyendo un cilindro de metal caliente (como una churrera, para entendernos)

Siempre que un material metálico tenga la misma composición y se haya seguido el mismo proceso termomecánico para su fabricación, si el material final tiene las mismas dimensiones también tendrá las mismas propiedades. Da igual si el metal viene directamente del mineral o de un producto usado, porque no hay diferencia; el material final será el mismo, independientemente de si una parte o todos los átomos metálicos que lo componen estuvieron en una mina desde que se creó la tierra o formaron parte de una espada romana, después de un puente colgante y temporalmente de los radios de una bicicleta.

Lo verdaderamente importante es que, una vez que termine la vida de ese producto, el metal se recupere para volver a fabricar el mismo u otro producto metálico. No tiene ningún sentido querer saber, o vender, que ese perfil de ventana tiene el 30% o el 80% de aluminio reciclado.

Es complicado trasladar este concepto a la gente de la calle, pero aún más es trasladarlo a un departamento de marketing que cree que su lata se venderá mejor si indica cuánto metal reciclado contiene. Así que, pensando cómo dar fuerza a mi argumento hice esta pregunta a quien me preguntaba a su vez cuánto metal reciclado llevaba mi lata: tú usas esa lata para llenarla con tu refresco, luego ¿podrías contestarme cuánta agua reciclada lleva?

Nunca pensé que esta humilde pregunta causara tanto desasosiego. En realidad, más que confundir parece ser que ofendí a quien se la hice.

– “Nosotros no usamos agua reciclada” fue la respuesta, en un tono no muy amigable.

Así que una vez ofendido mi interlocutor, pensé: de perdidos al río, e hice la siguiente ¿y cómo lo sabes?

Aquí empecé a debilitar algo su actitud. “Nosotros usamos siempre agua de primera calidad, que purificamos y tratamos antes de incorporarla a nuestras bebidas” me dijeron.

Seguí insistiendo ¿y cómo mides sus características? “bueno, medimos el contenido de impurezas , el pH, etc……” La siguiente ya fue la ultima pregunta: Y las moléculas de agua que utilizas, ¿cómo sabes si estuvieron en el manantial desde el origen de los tiempos, o son aguas residuales evaporadas que después fueron agua de lluvia del año anterior?

No se si quedó convencido, pero de momento no me ha vuelto a preguntar cuánto metal reciclado contienen las latas que le suministran algunos de mis colegas.

3 pensamientos en “Una discusión útil: recursos, materiales, metales y contenido reciclado

  1. Pingback: A useful discussion on resources, materials, metals and recycled content | Ecothinktank

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