Los envases reutilizables cabalgan de nuevo

Este no es el título del artículo que voy a comentar, pero sin duda es mucho más llamativo. Tal vez así aumenten mis seguidores (o pierda los pocos que me leen, nunca se sabe).

En todo caso me parece interesante comentar un par de proyectos de Kutxa Ekogunea, relacionados con la reutilización de envases y patrocinados por Kutxa, caja de ahorros de Euskadi.

El (primero y no pequeño) problema que tenemos en este país en esto de los envases es gramatical. Nosotros llamamos envases a una parte de los envases y embalajes que se utilizan, mientras en el mundo anglosajón se despachan con la palabra packaging. A veces por eso nos atascamos en la discusión, sobre todo si ésta llega a mayores. Esto no es trivial; una caja de fruta, de las que hay en cualquier frutería, puede ser de cartón (un sólo uso) de plástico (casi siempre reutilizable) o de madera (casi siempre de un sólo uso),  pero lo que está claro es que casi nunca la llamaremos envase.

Salvado este primer escollo técnico, vamos a entrar de lleno en la cosa. Tal vez el lector no lo sepa, no lo recuerde o no haya caído en la cuenta, pero en todo el mundo civilizado se emplean muchos envases reutilizables. Específicamente, y salvo por imposición, se suelen emplear para los contenidos, los casos y las condiciones en que son más ventajosos y rentables desde el punto de vista económico, medioambiental y logístico.

Así que vamos con el primero de los proyectos. ¿Qué le sugiere el título “Campaña de recipientes reutilizables de aceite”? A mí me recuerda cuando se iba -años 50 tal vez del siglo pasado- a comprar aceite con una botella vacía normal, por ejemplo de vino, y en la tienda de ultramarinos ponían un cuartillo – medio litro-  de aceite actuando con una manivela una bomba que sacaba el aceite de un bidón que había debajo del mostrador. En general ni el cuartillo era un cuartillo (sisaban en la cantidad) ni el aceite de oliva – teóricamente el único que se vendía- era aceite de oliva  (solía venir diluido o mezclado con algo más barato). Por cierto, para evitar ésto se obligó a utilizar envases precintados, no reutilizables, que garantizaban la calidad y la cantidad del producto.

Sin embargo, el proyecto del que hablamos no trata de envases para ir a la compra. En este caso se trata de pequeños bidones, cuya función es poder llevar el aceite usado a las instalaciones que se han puesto en algunos municipios para recogerlo. Es una iniciativa interesante, cuyo desarrollo habrá que seguir. Tenemos algunas dudas de que llevar un envase con aceite usado a vaciar a una máquina para su reciclado sea más práctico que, como por ejemplo en algunos pueblos de Andalucía, disponer de un contenedor  donde se depositan las mismas botellas de aceite en las que viene el producto de la tienda, con el aceite usado y cerradas, de modo que el gestor de aceite usado que las recoge las vacíe adecuadamente y las disponga para su reciclado.

Sin duda el contenedor de aceite usado se llena mejor si el aceite no va en botella, pero por otra parte habrá que seguir reciclando la botella que ha contenido aceite.

Yo sugeriría a los promotores del proyecto que, para no confundir al consumidor, lo llamaran “Campaña de recipientes reutilizables para aceite usado”  Pero esta parte de mi post no da para más.

Así que seguimos con el segundo proyecto de reutilización, de hecho el que ha inspirado  el título de estas líneas, aunque en la edición digital de Diario Vasco el título es “llega la campaña del envase reutilizable”. Este título tiene miga, porque por los condicionamientos gramaticales expresados al principio y sobre todo por otros intereses que no tienen nada que ver con el tema, parece querernos llevar a que vamos a comprar los productos en la tienda en envases reutilizables.

No es así. En este proyecto se van a repartir cajas de plástico para hacer la compra de manera «cómoda, limpia y sostenible, para así prescindir del embalaje”. Según la misma información, “gracias a este pequeño gesto, los vecinos de Astigarraga ahorrarán mucho papel y plástico de los envoltorios, reduciendo así el impacto medioambiental en beneficio de todos”.

Al artículo lo acompaña una fotografía donde aparece una caja de plástico del tamaño de una maleta de cabina de avión.

Lo que no indica el artículo es cómo funciona el sistema. En principio, parecería que los productos que podrían ir ahí serían frutas o verduras, pues difícilmente se nos ocurren otros que en principio se pudieran mezclar.

Estos son por otra parte los productos que suelen llevar menos embalaje, muchas veces una simple bolsa de papel con la que se lleva directamente en el carro de la compra.

Para terminar, me gustaría dejar en el aire algunas preguntas ¿Qué haríamos cuando compremos pescado o carne? ¿Pediríamos el azúcar a granel? ¿Verteríamos los líquidos en la caja de plástico? Si llevamos muchas cajas, ¿En lugar de ir andando con el carro de la compra tendríamos que llevar el coche? ¿Dónde está la ventaja medioambiental?

Un pensamiento en “Los envases reutilizables cabalgan de nuevo

  1. Por cierto, ¿No es el carro de la compra uno de los más prácticos y más universales “envases reutilizables”? Como siempre, el lenguaje y las costumbres nos juegan otra mala pasada, ya que nadie llamaría “envase” al más popular y ecológico de todos los elementos de transporte de mercancías, único que tiene un consumo de combustible cero.

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