En realidad nunca hemos dejado de “devolver el casco como antes”

Al parecer, y según el avance ofrecido en la referencia del Consejo de Ministros de esta mañana, la Ley 22/2011 de Residuos y Suelos Contaminados va a ser modificada en algunos artículos, entre los que hay algunos relativos a la posible implantación de Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno de envases usados para su reciclado. Hemos dicho bien, para su reciclado, porque el SDDR que se pretendía implantar – y que seguirá pudiéndose implantar- nunca tuvo como objetivo alterar la proporción de envases rellenables.

Entre los innumerables intentos de intoxicación que vienen circulando sobre este controvertido tema desde hace un año y medio, uno de los más utilizados es que con el SDDR íbamos a “devolver el casco como antes”. “Devolver el casco” es el eufemismo con el que hace muchos años se conocía el acto de devolver un envase rellenable para su lavado y rellenado. Lo más curioso es que eso nunca se ha dejado de hacer; lo que han cambiado son las circunstancias en las que un envase vacío se devuelve para volverlo a llenar. Tampoco está de más recordar que un envase puede serlo para muchos productos y para muchas funciones.

Y ¿qué es lo que ha determinado ese cambio de circunstancias? Podríamos estar varios días enumerando las razones, pero tal vez las más importantes, sobre todo para el consumo doméstico,  hayan sido los hábitos de consumo, la estructura de la distribución moderna, la variedad de productos disponibles para el consumidor, los requisitos de seguridad alimentaria que garantizan la calidad de un producto, que por cierto no tiene por qué ser una bebida,  si se expende en un envase que no se puede rellenar (aquí merece la pena recordar que el rellenado está expresamente prohibido en el caso de algunos productos como aceites o salsas, precisamente por razones de seguridad) etc.

Lo anterior se refiere al consumo en el hogar, pero en cambio el uso de envases rellenables es absolutamente habitual en sectores de consumo que tienen sus propios circuitos de reparto / recogida de envases llenos / vacíos que garantizan esa misma seguridad alimentaria, como son los circuítos de hostelería.

No sólo se refiere a las típicas botellas, porque hay que recordar que también son  “cascos” los envases rellenables como barriles de cerveza o contenedores de refrescos que se expenden directamente en el vaso en infinidad de establecimientos.

Así pues , en el caso de que las nuevas disposiciones legales establezcan unas condiciones distintas a las previstas hasta ahora para poner en vigor estos nuevos sistemas, promovidos, en palabras de un conocido redactor de medio ambiente de uno de los principales medios también en el día de hoy  “por la alianza de los fabricantes de máquinas de reciclar y organizaciones ecologistas” nunca se podrá hablar de vetar la reutilización o prohibir el retorno de envases, que están tan en vigor y tan vivos como siempre.

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